viernes, 2 de noviembre de 2012

EL ARTE ROMÁNICO.


El Románico es el arte de la plena Edad Media y del Feudalismo. El estilo artístico se adapta a una sociedad ruralizada, inculta, controlada intelectualmente por la Iglesia. Por eso va a ser el arte de la irracionalidad, el oscurantismo y el misterio. Es un arte relacionado con la fe, surgido de una cultura teológica.

Existen una serie de rasgos culturales que determinan el estilo. El sentido de este mundo y de todos sus seres se encontraba en la religión. La teología es a la vez Física, Astronomía, Filosofía, etc.

Todo lo humano está referido a lo divino. La Iglesia coacciona el pensamiento libre y desconfía de los individuos que se ponen a pensar por sí mismos y tratan de ver las cosas con “la luz de la razón”. Una luz más poderosa, la fe, lo iluminaba todo con suficiente claridad. Así vemos como el dogma religioso siempre produce irracionalidad y superstición,  pero además produce la concepción de un mundo autoritario, inmutable, eterno y dogmático; algo que estaba muy bien así y no había porqué cambiarlo.

La ley medieval no es escrita, es tradicional y es buena porque es vieja, porque siempre ha existido y existirá. Las revoluciones medievales son siempre restauraciones, involuciones hacia un pasado con ley. Por eso el arte románico se hace siempre para perdurar, sus líneas son estables y quietas, formas pesadas y volúmenes compactos. La iglesia sirve para alojar a los dioses pero es a la vez un monumento a Dios y debe ser, por eso, una construcción fuerte y sólida como la fe cristiana.

La fe no es algo comprensible para todos y sólo clérigos y nobleza podían inmiscuirse en los misterios de la fe. La gran mayoría la asentía y la acataba por dogma, como un oscuro misterio. Por eso la iglesia románica no está bien iluminada, es más bien oscura, para  convertir ese lugar en el sitio donde, en recogimiento y reposo, se adora a Dios. Sus conocimientos técnicos tampoco les permitían hacer grandes vanos en la pared ya que ésta tenía función de soporte y porque no los necesitaban.

Cuando cambie la mentalidad y deba entrar la luz en la casa de Dios entonces se descubrirán nuevas técnicas. No son los descubrimientos técnicos los que cambian las mentalidades sino al revés.


Hay que destacar que la arquitectura es en el Románico lo más importante. La escultura y la pintura no existen al margen de la religión y su lugar de destino es siempre el templo, la iglesia o el monasterio. La escultura y la pintura se sujetan a ornamentar el edificio románico.
El arte románico en general es muy geométrico, emplea formas simples, rotundas, que indican una vuelta a la sensibilidad primitiva y rural. Esa ruralización de formas que vimos al final del Imperio Romano la retomamos ahora. El Románico es un arte rural, de campo, lejos de los refinamientos cortesanos y de la sensibilidad urbana. Se busca la pureza de formas, líneas verticales y horizontales, arco sencillo, decoración tosca y  sencilla, composición simple de volúmenes. En arquitectura la distribución de volúmenes y espacios es sencilla y simbólica. Como podemos apreciar en la imagen que se encuentra a la par del texto es la Iglesia El Hormiguero en Camacaran que tiene este estilo románico. Cumple a la perfección cada una de las características de este bello arte. El Señor Emilio Gonzales era el dueño oficial de todas esas tierras en donde se encuentra ubicada la Iglesia y cuentan los pobladores que El puso el dinero para la construcción. las campanas con las que cuenta la Iglesia fueron traídas de Italia, las piedras que fueron utilizadas las extrajeron de San Alejo y la manera de San Antonio Silva. 

Nunca se realiza una iglesia románica por el simple placer estético. Lo que importa es la exaltación religiosa. Una iglesia no es tampoco una bella composición espacial sino una ofrenda a Dios. La iglesia debe ser la plasmación del alma humana: la fachada es lo que primero se ve, es el rostro del edificio y por eso debe ser atractiva, pero el interior debe ser sencillo, fuerte, oscuro y recogido como el alma cristiana. Se olvida el concepto del arte autónomo y se convierte en un medio de alabanza a Dios.

El estilo románico comulga perfectamente con la naturaleza. Es un estilo de campo y las pequeñas ermitas, las pequeñas iglesias o los monasterios se localizan en lugares elegidos por su fácil defensa (concepto de iglesia -  fortaleza) pero también por su especial belleza.

Por último, la iconografía románica profunda no era comprendida por la gran masa de fieles.
No es un arte controlado por siervos o villanos. Los sistemas arquitectónicos están en manos de los monjes al igual que toda la  precaria ciencia medieval. Sólo  ellos comprenden los complicados tratamientos simbólicos de fachadas y capiteles. Al fiel sólo le llega el resultado iconográfico final de la obra: el miedo, el castigo, la protección de la Iglesia pero no comprende la narración de la historia.
No obstante, el románico es un arte pedagógico y mediante la escultura y la pintura se pretende educar al pueblo y someterlo, más por el temor a Dios que por la comprensión de su mensaje. Por eso las fachadas románicas poseen a menudo monstruos y animales mitológicos para asustar a las gentes, además de pasajes bíblicos sencillos para educar a un pueblo analfabeto.  

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